sábado, 5 de enero de 2013

Entre genios y necios









Poco podía imaginar J. K. Toole el éxito tan rotundo que tendría su obra "La conjura de los necios", cuando decidió quitarse su vida inhalando los gases del coche en marcha. No se sabe muy bien si  lo que provocó precisamente esa crisis fue quizás, la incomprensión de las editoriales. Lo que está claro, es que el escritor murió sin ver su obra publicada y sin disfrutar del premio Pulitzer que recibió por ello.

A este respecto de los necios y sus necedades se cita la  frase  de Jonathan Swift que dice " Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérselo por este signo: los necios se conjuran contra él".
Los genios, como este escritor, pueden pasar por el mundo sin ser considerados. Despreciados , se ocultan en ocasiones, y son apreciados como genios al cabo del tiempo.


A Felix Mendelssohn se le atribuye el haber redescubierto la obra de J. S. Bach estrenando su obra " La Pasión según San Mateo", entre otras, siendo rescatado del olvido de la época. El gran genio que es,ha sido reconocido hoy en día. Se dice que a pesar de ser músico de renombre en su época, su obra quedó olvidada hasta la época Romántica que fue de nuevo rescatada. Beethoven , al conocer parte de la obra de Bach hizo un juego de palabras muy bello que decía: "No debería llamarse Bach (arroyo, en alemán), sino Meer (mar).

Después de Rembrandt, Vincent van Gogh es considerado uno de los mayores genios de la pintura holandesa. Varias de sus pinturas son las más caras del mundo. Se dice que murió en la pobreza padeciendo enfermedades y problemas físicos por la desnutrición en la que vivía. "Yo arriesgué mi vida por mi trabajo y mi razón fue siempre menoscabada" decía en una carta encontrada en el bolsillo de su chaqueta.

Las cosas no se presentan como son, sino como aparentan ser, como  diría Baltasar Gracián  sobre la necedad, ya que son pocos los que consiguen ver lo profundo y muchos los que se engañan con las apariencias. Así, solemos odiar o rechazar aquello que enjuiciamos gratuitamente, mirando lo aparente o lo que nos quieren vender para consumir de una forma atractiva.
Al llegar a casa, pelamos la fruta y está seca o podrida y nos lamentamos profundamente  el no haber elegido aquella mandarina de feo aspecto, aquel dependiente menos simpático, aquel que me decía la verdad.

Buscamos un Genio de la lámpara mágica para solucionar nuestras carencias, pero nuestra necedad nos impide ver que el ifrit mitológico era un ser que solo quería ser libre y que aparentaba engañarse a sí mismo y te entregaba inconscientemente lo que deseabas tener, cuando lo que codiciaba era ponerte a trabajar a su favor, creyendo que tu trabajabas para ti mismo. ¡Fíense de los genios de este calibre y verán!
Pues el genio mítico es un ser dual, capaz de hacer el bien y el mal, un ser que puede causar locura y apoderarse de los seres humanos proporcionando habilidades pero destruyendo la posibilidad de comunicarse y de sociabilizarse con los demás.
Entre genios y necios está el juego, señores. Ahora nos toca a nosotros saber quién es el genio y quién el necio.