domingo, 24 de febrero de 2019

Del tiempo y las horas







Dicen que en un arrebato de pasión, Roberto Cantoral escribió y compuso la canción "Reloj no marques las horas", después de un  especial encuentro amoroso condenado a la separación por la distancia.

La lucha contra Cronos es un eterno dilema y un tema muy utilizado en todas las Artes.
 Federico Chopin fue un tanto inexacto en su "Vals del minuto", pudiendo oscilar, por ejemplo, entre 1. 47 o 2.15, dependiendo del intérprete. Moldeable como un reloj blando de Salvador Dalí.

Largo, Largheto, Adagio, Andante, Moderato, Allegro, Presto, Prestissimo...y más agogias
inventadas por los autores, ligadas a la expresividad, a partir del Romanticismo musical,con indicaciones precisas como "Lento y doloroso", por ejemplo,  en la Gymnopedie nº1 de Satie o el "Andante religioso ,dulce con suavidad" en la Meditación de Thais de Massenet.

El Big Ben de Londres se me aparece, simétrico en mi aula del instituto.
Me pregunto qué tipo de bomba de relojería le estalló a Peter Pan cuando abrió el regalo sorpresa de Wendy, enviado sutilmente por el Capitán Garfio (personaje de cuento perseguido por el Tic-tac del cocodrilo que se zampó su brazo), o el horario de quedada con la Reina de aquel conejo de "Alicia en el País de las maravillas", siempre obsesionado con su tardanza...


Pues si, "El tiempo pasará"...nos cantaba Sam en "Casablanca" o el violinista, Stephane Grappelli nos deleitaba con su tema "Time after time" mientras el tiempo nos deja una cortina de polvo sobre los libros, las estanterías y objetos. Y nos toca limpiarlos.

Y yo, mientras , en mi casa,  paro mis relojes para que no marquen las horas, como en el bolero de Cantoral.

Pero no puedo quedarme en la ignorancia, no, mi vecino se encarga de ello.Suena en la distancia tan corta, como si fuera el abuelito de la canción del " reloj de pared" unos machacantes dingdones...sin cansarse de tocar y así,  me recuerda cada noche...la 1, las 2, las 3, las 4...y yo me digo, que parece que algo   hice mal  en otra vida con el tema del paso del tiempo y el karma me lo está recordando.
Indefensa contra el tiempo y las horas.
Isabel2019

domingo, 17 de febrero de 2019

Colores y sombras.













Cuando la ira y las palabras violentas dejan una ventana abierta, las apariencias se desenmascaran.
El fruto del fingido contenido de una vida se disuelve en un soplo de aire frío. La imagen de las horas del trabajo de lo artificial, se diluyen en ese vulgar segundo .

Parece que el sol tiene más luz de lo habitual y el oxigeno se torna sombrío. El perejil está verde.
Pero nadie dice lo que es, ni lo que piensa. Se ha parado el reloj para siempre.

Ajusto las manecillas de las hojas de mis plantas, que respiran el olor a ozono de la mañana y miro con melancolía el ayer. Se que el día va a pasar irremediablemente así de taciturno , y no voy a querer poder acordarme de nada que me evoque un luto por el qué dirán. Tengo que podar las rosas.

Tus ojos de mil colores, aún reflejados en mis pupilas entretienen mis pensamientos. Tengo dudas sobre sus tonalidades porque no me dejas mirarlos . Eso sí que es preocupante..., mucho más que gritos y desprecios que no tienen solución. Lo tuyo si se puede resolver con la luz adecuada.Quizás tenga la ocasión de atraparte en esa milésima.

Se oye un llanto. Mientras escucho el silencio, calculo el tiempo que tardaré en robar tu verdadero fulgor para que sea mío. Pienso que necesito llevarlo al bosque encantado de mis ojos para interpretar tus destellos con mi música del mañana.

 Es más fácil tararear colores que  sombras, los gritos ya no se escuchan.


Isabel 2019

domingo, 10 de febrero de 2019

De lo bello en lo flexible



Ser flexible como el bambú, recomiendan los sabios orientales. La elevación y crecimiento del bambú es extraordinaria y a pesar de su aparente fragilidad puede soportar hasta los más fuertes vientos.
Aquello que no es rígido, en términos musicales, permite una interpretación abierta y también dúctil.
Las frases tienen  posibilidades en su entendimiento. No hay dos músicos que toquen una obra igual, puesto que en su lectura, han apreciado diferentes matices, velocidades en su dicción y otras cuestiones estéticas.
 Y eso es lo bello de la música y de cualquier arte: la tolerancia y la elasticidad.

Si el arte  aparenta tensión o es estricto se transforma en un monstruo agarrotado por las normas y no conmueve el alma. La misión del artista es buscar incansablemente la belleza en la creación por medio de la flexibilidad, la suavidad en la plasticidad imaginando un algo diferente o propio pero pleno de tolerancia.

El Tao Te Ching hace una referencia a esta bella cualidad en el versículo 76 en el que la reflexión personal es la conveniencia de tomar la decisión de ser fuerte siendo blando y flexible, en lugar de ser intransigente e inflexible, quebradizo y duro.

"El hombre nace suave y débil;
al morir, está duro y rígido.
Todas las cosas, incluso los árboles y las hierbas,
son blandas y flexibles cuando están vivas,
y secas y quebradizas cuando están muertas.

Así pues, la rigidez es la compañera de la muerte;
la flexibilidad es compañera de la vida.
Un ejército que no cede
será derrotado.
Un árbol que no se curve
se partirá con el viento.

Lo duro y rígido se romperá;
lo blando y flexible perdurará."

(Tao te Ching.ver.76)


domingo, 3 de febrero de 2019

El mísero arte que no vende









Erase una vez una minúscula galería de arte en la que solo había  dos cuadros.
Ninguno de los dos tenía título. Ninguno tenía precio. En el primero se leía:

"Cuando dejas una puerta abierta, puede entrar cualquiera...
Se me olvidó cerrarla, dijo una muchacha, pero no me importa que esté abierta.
¿Acaso no sabes que está rota?, preguntaba alguien, ¿Acaso no sabes cómo cerrarla?
Y ella contestó, se quedó permanentemente abierta cuando se rompió."

En el segundo ponía:

"Sería un ejercicio fútil y a la vez dañino, dar un alma sin valor,
no equiparable a ti, pues soy la insignificancia.
Sólo mereces belleza, pureza,
 no rabia y frustración.
Te puedo dar palabras, incluso mi amor silencioso a ti,
 pero nada más que te pueda importar."

Una mujer explicaba así estas obras con voz cansada:
Lo insignificante, puede ser humilde, pequeño, también despreciable, cursi o ridículo. Increíble que dentro de una nimiedad pudiera haber significados tan dispares.
Despreciamos una porción de tierra pensando que tiene más valor que una gran extensión, sin saber que el tesoro oculto puede estar en lo desdeñable.

El modesto, se considera sin importancia. La primera subestimación personal, sin embargo, proviene muchas veces, de nosotros mismos y no tenemos el suficiente amor propio como para valorar nuestra propia tasación. Se  estima generalmente, qué ganancia se puede obtener de beneficio de cada producto. La riqueza por la riqueza.

Dar por dar, no se lleva. Es de tontos. La generosidad es una cortesía  de los torpes de espíritu, de esos inocentes confiados, ridículos insignificantes. Podemos dar palabras, igual algún pensamiento, incluso contar algo íntimo.Pero no podemos dar nuestra alma, porque lo inalcanzable,  es demasiado para nosotros.