miércoles, 14 de diciembre de 2022

Suspiro

 


La genialidad de un puente circunstancial dibujado entre dos caminos paralelos estaba en el rio plateado que inspiró este suspiro tocado por el alma.

Seguramente estuvimos apoyados en el mismo quicio del muro que nos separaba. La otra orilla vio mi saludo cercano y alegre, pero tu boca, que no estaba enmudecida, no dijo nada. No salió de ella, ni una sola palabra.

Contemplé las posibilidades que nos marca la vida y comprendí, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas de compasión, que quizás un fonema más alto que otro, una tilde en el sitio inadecuado o un equívoco sangrante y desdichado, nos había separado entre corrientes.

Tu sabes que vamos al mismo puerto. Llega diciembre con mi pie en el sitio, caminando, firme a veces, resbalando otras; tan cargada de desniveles está la vida que un día,  llegaré a ese momento en el que se me partirá el suelo y ese segundero que nos conduce a la deriva me marcará la cuenta atrás. Él sabe muy bien cuanto tiempo nos queda, pero no nos lo dice.

No me quiero ir sin demostrarte lo que siento, aunque quizás a ti ya no te importe. Por ello, me atrevo y no me atrevo, pero al final, dejo caer este lamento, escondido entre el silencio, por si algún día lo encuentras entre las tapas viejas de los libros olvidados, dibujado un corazón con un te quiero, al lado.

Isabel Bravo©