lunes, 7 de febrero de 2011

Beethoven


Creo que si no hablo una vez más de Beethoven reviento....entonces lo haré.No os vais a librar.
En aquel tiempo (finales del XVIII), existía la creencia de que Beethoven era noble de cuna, puesto que en ocasiones su apellido "van Beethoven", pasaba a ser "von Beethoven", algo así como un titulo de Sir o Lord .
Su sentimiento de inferioridad social, le acompañó durante toda su vida, a pesar de que a veces, el mísmo era su propio psicólogo y decía a su amigo y poeta Schindler: "Mi nobleza está aquí y aquí", mientras señalaba su propia cabeza y su corazón.
Su pretensión por acercarse a la nobleza le hizo adquirir cierto barniz aristocrático mediante lecciones de baile, equitación y la autoeducación,ya que leía vorazmente todo lo que se presentaba a su alcance, poesía, teatro y obras de grandes pensadores, aunque se supone que jamás fué aceptado como tal.
Su nobleza era tal que Beethoven afirmaba con frecuencia que su consagración a la virtud provenía desde su infancia "Desde que era niño mi principal felicidad y mi mayor placer ha sido la posibilidad de hacer algo por el prójimo" o, "¡Nunca,nunca cometeré un acto deshonroso!. Desde la niñez aprendí a amar la virtud....y todo lo que es bello y bueno"
Por eso le dedico estas palabras : como se aprecia, la virtud y el servicio a la humanidad se convirtieron en sus metas. A pesar de no tener convicciones religiosas claras, su devoción al arte y a la belleza y su aceptación de las ideas iluminista de la virtud, la razón, la libertad, el progreso y la fraternidad universal marcaron su excelencia personal y su actuación ética.
Las sonatas para piano contienen una gran pasión, ensueño y exhuberancia, el heroísmo, la solemnidad, la nobleza y el pathos dramático heredados de la corriente Sturm und Drang de finales del XVIII.
Una de las más famosas sonatas es la opus 27, conocida como Claro de Luna. Se denomina sonata fantasía, puesto que contenía una expresión libre, en la que dá rienda suelta a su fantasía, la improvisación.El título de Claro de luna, fue dado a la obra por medio de una observación de Ludwig Rellstab, el cual comparó el Adagio sostenuto inicial con un claro de luna sobre el lago de los Cuatro Cantones.