Hoy he visto el mundo escondido en un garaje olvidado y un paraíso en los ojos de un artista rural. William Blake descubrió el mundo en un grano de arena y el paraíso en una flor silvestre...y yo continúo con los rayos de la luz y el amor como guía. De esta manera, es sencillo caminar en la reconciliación, el descubrimiento y el disfrutar de la vida reconociéndonos en los demás.
Blas de Miguel vive en un pequeño pueblo de Burgos. Artista, cantor de los trovadores de Castilla, trabajador autónomo jubilado. Blas se dedicaba, entre otras muchas cosas, a la fabricación de artículos de cosmética: geles de baño, champús, colonias, perfumes...y era incluso entre esos elementos, creativo. La edad no perdona sus zarandeos de salud y está algo delicado, pero ha vivido y mucho.
Ha luchado incansable por amor, por ideología, por trabajo...y en su mirada brilla esa loca pasión permanente que aún reluce con una nostalgia por el pasado irrecuperable.
Toda la casa de Blas está adornada con su arte rural. Artista desconocido, pero querido. Ha hecho exposiciones en diferentes centros culturales; se lamenta de que un día todo su trabajo se irá a la basura, olvidado, si nadie lo recupera. No es el único...Mueren todos los días diversas obras de muchos autores anónimos que jamás pasarán a la fama, insignificantes, olvidados...
Este humilde homenaje a tu trabajo de mi parte. Te quiero.



