martes, 14 de mayo de 2019

Los retorcidos







No me gustan las cosas retorcidas, las palabras enrevesadas, las frases recargadas, los muebles rococó, las ideas musicales que no están claras. Es como cuando viene el río revuelto y aunque sea ganancia de pescadores, no puedes ver en el fondo aquello que está contaminado,ni beber de su agua a placer.
Deleitarnos contemplando las sinuosas ramas de la vid  y sus ensortijados surcos no es mi estilo...prefiero comer de sus racimos o beber su zumo confiadamente, a pesar de que luego pueda estar envenenado o sentarme mal.

El general chino del siglo VI a.C., Sun Tzu, en su tratado el "Arte de la guerra", hace un guiño a la escala pentatónica y comenta que " Las notas de la música son solamente cinco , pero sus combinaciones son tan numerosas que es imposible escucharlas todas."
Había un compositor vasco ya fallecido, cuyo nombre prefiero no citarlo porque no se puede defender, el pobre, del que recuerdo que explicaba su creación magistral a mi maestro de esta manera: "Ponemos una nota aquí y otra allá...y mira cómo suena".Su finalidad era ser especialista en notas a mansalva, ocupando un espacio auditivo por el afán de la sonoridad  , esto es: el barullo.

Lo mismo pasa  con las palabras. Escribir por escribir, hablar por hablar, decir tonterías por decirlas y deducir que  la palabra más rebuscada que encontremos en el diccionario nos  puede llegar a convertir en artistas originales. Todo ello, es un craso error. Es como el pintor que añade excesivo material a un cuadro sin ton ni son. ¡Toma paletada de óleo para que quede más espeso! , y ¡plof! lo rellena, y  al final, todo es una especie de Sindrome de Diógenes artístico donde la cantidad o lo rebuscado es de lo más "chic".

Si se te ocurre aconsejar a algún músico amante de las escalas o del exceso de virtuosismo de buscar la sencillez en la expresión, sus divinos ojos te pueden traspasar la médula espinal y paralizarte como Mr. Spok. ¡Quién te mandará a ti meterte en recomendaciones! Total, que ese gesto de buena voluntad no les ayudará nunca a comprender las frases de 16 compases, las cadencias cerradas y abiertas, los contrastes, los motivos principales o los secundarios..., la música.

Inútil opinar.Ya lo decía aquel en un tango: "Porque no engraso los ejes, me llaman abandonao, si a mi me gusta que suenen paqué los quiero engrasar..." Pues, nada, en boca cerrada, no entran moscas. Mejor no pensar en la sinestesia de mi antigua profesora de Estética del Conservatorio, Dña. Beatriz del Fresno y en la bofetada visual que recibiría después de oír a los retorcidos que buscan en la complejidad la expresión del Arte supremo.

Dice el cántico de Jean Racine:
"...Rompemos el silencio de la noche tranquila
Divino Salvador pon sobre nosotros tus ojos,
El infierno entero huya al sonido de tu voz..."
Que huya y la paz sea con todos nosotros. Amén.

sábado, 4 de mayo de 2019

El silencio del doblador













Eres como un camaleón, otras veces el hombre de las mil caras. Nunca sabré si tienes poker, amigo...y tu voz plena de sentimientos confusos, otro enigma. Desde el púlpito profano tu energía se  materializa en un manifiesto a la hereje risa que desconcierta.

El perfecto malo para este guión se llama Txemi del Olmo, pirata, nazi, kamikaze, gaviota, abuelo...asesino a sueldo.
Compartimos el amor a la naturaleza, lo bello donde tu y yo lo vemos, el humor sarcástico, irónico, grotesco, sencillo, agudo...el humor.

Vuelas, corres kilómetros buscando nidos vacíos de tejedores divorciados, golondrinas enemigas de D. Gustavo Adolfo Becquer, cigüeñas perdidas por los tejados de París, ballenas varadas, castillos , tierras y siluetas insospechadas.
Sabes entender como nadie conmigo, el canto de los pájaros. Cuentas historias que ya conozco y me parece que las escucho por primera vez.
Te apropias de crear vínculos firmes con las palabras y me asombra conocerte desde hace tanto tiempo... aunque el reloj de arena marque solo un paso.

Para ti el silencio es el brillo de tus ojos con lo que callas. Y disimulas a la perfección todo lo que esconde esa cabeza de pelo ondulado.

No quiero morirme sin saber el final de la película que doblaste ayer, porqué tienes las gafas rotas  y  cuantas veces has susurrado frases crueles a una mujer mientras  haces el amor.
Tenemos en común esos ojos que se miran y saben reírse de la vida, hasta de la gaseosa. Observamos la envoltura de las palabras y les damos más de un sentido... sin aburrirnos de jugar a desenvolver el verdadero contenido de ese caramelo.
Eres tu, uuuuuuh, como el agua de mi fuente, no, en serio,  único, fantástico, divertido...el mago del juego de los efectos y los afectos con tu voz ronca, sinuosa, enérgica, vacilante y loca.Y, curiosamente, no te tengo miedo...¿Debería?

Analizamos de vez en cuando, el test de Rorschach,  escuchando rosas que yo publico. Me gusta cómo observas el horizonte cuando escondes la verdad y como decía el poeta," cuando callas, porque estás como ausente"...pero es un espejismo sin duda, porque aunque estés en silencio, tus secretos hablan por ti.

Me va a quedar hoy, sin embargo, el dilema de conocer la entonación de estas palabras mías, cuando me leas en voz alta . Sabrás descifrarlas como ninguno, seguro, y poner el dedo en la llaga en el acento que se me olvidó, la coma que no puse, diablos, truenos y centellas...¿Porqué serás así!

Un día me lo contarás. Cuando regreses de estar con Véronique Sanson, tu musa, y se te olvide un instante su influjo, quizás me puedas dedicar esos minutos.








martes, 30 de abril de 2019

La perfección artística











Es bueno recordar que la senda de un artista  no es un camino de rosas. Cuando se asiste a un concierto, una exposición o cualquier otro evento de este estilo, el público recibe tan solo el producto final sin saber qué ocurre en el trayecto. La entrega personal de semanas, días, horas es una incógnita que solo la conoce el artífice.

La facilidad para crear una obra, por ejemplo, es un tanto  relativa.La técnica es tan imprescindible  para la creación, que no se puede obviar y es complicado dejarse guiar tan solo por el sentimiento. Para ello recuerdo con cariño una frase que me dedicó  mi maestro D. Eduardo Hernández Asiaín en uno de sus discos en homenaje a Pablo de Sarasate : "...La técnica es el fruto de la paciencia y constancia en el estudio. El arte es el fruto del alma y solo es posible su perfección..."

La búsqueda de esa perfección es la que nos conduce al error. La equivocación es el fundamento del aprendizaje. El análisis, la vía para el encuentro con el acierto y la decisión.
Vacilar y dudar es de sabios. La experimentación , una rutina necesaria. Así, sin duda, se trabaja con el alma: dándole vueltas a nuestra propia naturaleza y esencia, hasta descubrir lo que hay dentro, nos guste o no nos guste lo que encontremos.

El artista trabaja con el material que posee, aunque sea pobre o escaso y de esa inherente escasez , muchas veces,surgen las mejores obras.
Nuestras carencias y deficiencias, nuestras luchas internas, pueden ser la fuente de inspiración para la invención. Nuestras tachas y vicios, la síntesis de la  más pura fascinación.

Si pensamos que el fruto del alma solo debe de ser cristalino y puro, es mejor que nos olvidemos del Arte y  de los artistas.
Deberíamos olvidar  a Tchaikovski , casado por conveniencia para ocultar su homosexualidad, a todos aquellos artistas con depresiones, bulimia, adicciones, no admirar a Vicent van Gogh, Schumann, Schubert, enfermos de sífilis y de delirantes episodios mentales...
Incluso a Manuel de Falla, obsesionado con la filosofía y la conducta humana, con su delirante música sensual, amigo de Federico García Lorca, entre otros y exiliado a Argentina durante la época de Franco.
 Artistas y humanos, rectos y sinuosos, sutiles y toscos.

Por eso, pensando en la frase de mi maestro...Prosigo su consejo: en la vida explora, cuestiona, da pasos con firmeza, ten en cuenta que no hay nada seguro, que nadie está libre de mancha y que la perfección, a pesar de no existir, es el camino que debemos de perseguir.

martes, 23 de abril de 2019

El arte de saber elegir


" No hay crimen mayor que dejarse arrastrar por los deseos,
no hay desgracia mayor que no saberse nunca satisfecho,
no hay defecto más doloroso que la ambición"
(Tao Te Ching versículo 46)

El libro de la vida, el sabio oculto, el "Yinshi", en lengua china alude a la libertad absoluta, a aquella persona que piensa por sí misma y que no desea pertenecer a ninguna comunidad ni grupo para no ver mermado su individualismo.
La figura del Yinshi se confunde en ocasiones con el ermitaño que rechaza la sociedad en la que vive y se aparta de todo, riquezas, fama o familia ya que, considera que sólo son ataduras que le impiden desarrollarse en el camino del Tao.

Cultivan la intuición frente al conocimiento, integrándose en la percepción de la naturaleza y los elementos que flotan en el universo. Su misión será alcanzar la fusión con la perfecta unidad Yin Yang, los opuestos,  los elementos inseparables. Así, el sabio Yinshi nunca tomará partido en nada, cosa que es difícil de entender por la sociedad actual. Desde que nacemos vivimos con la necesidad de decidir, de elegir y de aferrarnos a creencias heredadas, a tradiciones, a celebraciones en días señalados... y lo jocoso, es que creemos que vivimos en libertad siendo incapaces de desprendernos de las millones de reglas que nos hemos inventado, para ser aceptados en esta sociedad nuestra.

"Sin salir de la propia casa,
se conoce el mundo.
Sin mirar por la ventana,
se conoce el Tao del cielo
Cuanto más lejos se va, menos se sabe.
por eso el sabio conoce sin viajar,
distingue las cosas sin mirar
realiza su obra sin actuar".

(Tao Te Ching versículo 47)

martes, 16 de abril de 2019

La búsqueda





¿Qué quieres de mi alma, que la examinas tan agitado? No te pares frente a mi en silencio sin saber que decir, tan reservado e imperturbable . Si reniegas de mi mirada, ¿porqué buscas mis ojos tan desesperadamente? Si  oír mi voz te aturde...¿porqué me preguntas?

¿Qué esperas hallar sino amor y ternura en mi compañía? Si temes  no encontrarme, chocarás con la suavidad de golpe y con el mar acunando en el fondo nuestros pensamientos.

Pero deja que los míos reposen  un poco también, para que yo  me calme , y no me invoques en medio de la noche susurrando mi nombre, acariciando mi piel  cautivadoramente en tus momentos de soledad.

Estériles son  los deseos  que  no buscan nada porque al final, nos hieren y lastiman. Si quieres provocar dolor. ¿Qué mal te he hecho para ello? Tirana pasión  la tuya, antojos y caprichos.
Inútil atormentarse castigando al tiempo que tenemos reprochándote que no estuviste en mi vida antes.

Saboréame cada segundo que pasa, mis manos, un abrazo, un dócil beso sin mirar al pasado ni al futuro. Ojala te  pierdas en el perfume de la libertad , entre la bruma de mi paisaje y seas feliz.
Y no busques...porque ya me has encontrado.







martes, 9 de abril de 2019

Maestro








Alguna vez he hablado de la satisfacción como profesora de ver la progresión o el triunfo de mis alumnos. También he comentado sobre discípulos que aprovechan las enseñanzas y otros que las rechazan o no progresan como sería deseable.
En alguna ocasión he escrito sobre instructores crueles y duros de los que nos queda la enseñanza de la vida y de pedagogos buenos y bondadosos de los que aprendemos el verdadero sentido de la didáctica. Hoy, sin embargo, me ha surgido la hora de hablar desde el corazón, del aprendizaje en la madurez.

Es un regalo, un obsequio increíble. La decisión de estudiar y aprender en la edad adulta es turbada, en ocasiones, sin embargo, por nuestros propios prejuicios, sentido del ridículo o falta de amor propio. Él azar o el destino es a veces, quien nos da un  empujoncito para que pasemos a la antesala de un nuevo conocimiento.  Nunca hay que perder esa ocasión y cerrar nuestra mente. Esa posibilidad de ocupar un sitio en un aula diferente o en la banqueta de un piano, por ejemplo, es muy tentadora.
Cuando se da el paso y se decide continuar con esa segunda oportunidad que nos ha dado la vida es conveniente esperar un tiempo para reflexionar y analizar la situación de modo que podamos valorar el bien que nos ha reportado ese nuevo saber.

Parece que ya no somos niños para ser manejados por incompetentes o gente despreciable que te ignora como alumno para aprovecharse tan solo de tu dinero. Pero sigue sucediendo, por desgracia.
Y tiene que ser terrible caer en el desánimo de creer que no progresas por tu propia incompetencia o por tu edad.
Cuando se despejan los nubarrones de las dudas y miras hacia atrás, recuerdas quién eras y dónde estás ahora. Ese es el mejor punto de vista al que hay que llegar para el examen final: distinguir cómo está tu espíritu ahora y si eres mejor persona  que antes.

La alegría de encontrar un guía, un maestro recto y ecuánime en nuestra madurez es una bendición. Poder aprender con interés, perseverancia, sabiendo que siempre vas a tener a alguien que te va a apoyar, es lo más que se puede pedir. También es de admirar al adulto que se arriesga a pisar un nuevo sendero, sin duda, pero más aún al maestro que pone todo su empeño en dar luz e iluminar ese camino con sus justas enseñanzas sin discriminar por edad o sexo y mira orgulloso en silencio el progreso de sus alumnos.

Para ellos, mi más profunda admiración y respeto. Gracias. Está en nuestra mano descubrir nuestros propios talentos porque hay cosas en la vida que no se pueden enseñar ni aprender: el sentimiento y la sensibilidad en el Arte están dentro de nosotros mismos y a nosotros nos toca descubrirlo.


martes, 2 de abril de 2019

Prisión











Han pasado años vacíos,
dolor cubierto  morado.
Golpes disimulados, gestos sin rostro,
explicaciones confusas, globos sueltos,
vuelta a la sumisión  porque lo digo yo.

Ojos encelados  miran
cada centímetro de piel.
Acometidas con sabor agresivo,
violento paso del tiempo en la cocina,
no hay más palabra que la que no se escucha.

No hay peor prisión  que esta,
nunca estarás  más a salvo.
Son sordos habitantes ,tus cardenales,
amenazas pagadas por el qué dirán
y el hábito del maltrato es tu rutina.

Han pasado años vacíos,
pues donde nadie sospecha
están tu sonrisa , palabras amables
escondiendo agotadas, las esperanzas.
Retirada, y mañana será otro día.

Isabel  Abril-2019