domingo, 15 de noviembre de 2020

Para ti, amiga.

PARA TI, AMIGA



 


Se escurrió sin querer la suela de la plancha por el ángulo equivocado y el pliegue de la manga en la percha colgado delató el desliz de aquella mañana de canturreo descuidado entre olor a almidones y lavanda azulado.

Se patinó si..., aquellos ojos enrojecidos no querían saber nada de accidentes ni descuidos. "He ahí, la prueba evidente de tu ineptitud tonta del bote que no vales para nada". Y te escondes si, en tu rincón agazapada, para no oír los insultos ni más palabras... Pero hoy por fin, no te paras y descubres la puerta para salir descalza.

De lejos, se escuchan sus voceos acalorados, excitados por el vino y quizás, por algo más malo... Poco te importa de repente tanta pamplina y tanto desaire. Ya te soltaste el cabello, aún un poco atropellada... Un golpe de luz me muestra mujer, tus ojos libres, de par en par abiertos, alegres al despertar  de las ojeras del tiempo entre reproches, desprecios, amenazas y bofetadas.

Ni una más, te dices, ni una más.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Los ojos del otoño

 



Aún permanecen mis recuerdos en aquel momento de la tarde-noche entre colores rosetón y la leve caricia de tus pulgares en mi cuello. Habíamos paseado retirados del tumulto entre arces mientras hablábamos sobre esto y aquello. Agotamos el último minuto que nos pertenecía en el silencio de la observación de un mar transversal en nuestro paseo. Cerca de tu cuerpo circulaba una corriente parecida a la prudencia y yo,  acallando mis sentimientos.

Me pregunto por qué se nos atascó aquel nudo en la garganta , esa desnuda verdad en lengua muerta. Al despedirnos,  el manto de la noche arrulló un "hasta mañana" entre sonrisas y circunspectas miradas. Pero yo me quedé allí, es decir, en la huella profunda de tus ojos, en tu aroma viril, en el susurro de tu colágeno en tensión sobre mi brazo mientras caminábamos cerca del salitre y de las hojas.


domingo, 27 de septiembre de 2020

Amanece





Hace frío. Muta mi calma turbada y sigo sin saber,  si me piensas en tus pensamientos mientras, casi descubierta la sábana, imagino despierta noches con besos robados por ti en la distancia.

Zozobran mis lagrimales. Me parece verte releer indiferente las versiones de las noticias antes de sus análisis y conclusiones. Son las 7 de la mañana. El café solo no me sabe a nada.

Allí está el porte y la percha, el gancho amargo que acapara cada minuto de mi atención, la caricia que no se olvida, el gesto del que esconde y oculta. Echo de menos lo que no alcanzo y me quedo embobada en una ventana mientras el sol se inclina.

Consumida por el silencio se disipa la sombra de un septiembre mendigo de la detestable tristeza  del destino que juega a burlarse ofreciendo oportunidades en las mañanas naranjas de otoño.

Se me ocurre todo y nada. Amanece y eso es mucho.

martes, 25 de agosto de 2020

Marea

 

Marea

Preparados, listos...¡ya! El mar está más salado que nunca y tú hoy no lo sabes: no puedes oler mi piel de lentejuelas. Preocupado estás, sin embargo, por pulsar el on de tu teléfono móvil y no alcanzas a ver la dirección correcta.

El sol rocía la espuma con un spray de pirita al compás de 2/8 en los reflejos del agua mientras un vibrante Allegro serenísimo me señala la pleamar de la mañana.

(25/08/2020)

viernes, 14 de agosto de 2020

Pasos

 


En el mar de madrugada. Según la dirección del aire se escuchan las conversaciones del “homo sapiens” a lo lejos. Tal es el poder de la acústica que encuentras mascarillas vomitadas entre tus aguas y hojas sin pecado deslizadas como lágrimas por el viento de la mañana. Pienso en la playa y en sus arenas movedizas, en alguna mariposa que se cruza en mi camino mientras me acerco a la orilla de mis amores: difícil espejismo de plata. Y tú, caminas junto a mí, pirata, arrancando a trozos mi alma desgastada por la erosión de tus olas. Perpetuos silencios de lapas engastadas en las rocas flotantes de tus aguas en el amanecer.

Echo de menos esos momentos que no pudieron ser. Me dejaste atrapada por el deseo, llorando en un balcón con dos tiestos simbólicos de forja de hierro negra. Pasos a ciegas... (14/08/2020)

lunes, 27 de julio de 2020

Olas y adioses


Entre tus olas, apenas las 9 de la mañana con humos de brumas entre los montes. Silencios morados mientras me desnudabas con el rasero de medir de tus ojos de tinta hueca. Se hundían mis pies en la depresión de la incógnita de la mañana sobre aquella arena mojada, libre. Así como digo, ardía feliz mi cuerpo por la pasión de saberte cerca o lejos...aunque el termómetro digital tan sólo había marcado 35,77 grados Celsius. 

Era ese mi amor, de un verde alucinado rodeado de un paisaje casi amazónico a camino entre la soledad de tu orilla y mis recuerdos de otros días. Un saltamontes buscaba la energía del sol; era fósforo en tu áspero suelo, como si fuera una hierba erótica confundida por las feromonas con glaucos reflejos. Respiré el fresco abrazo de tus tempranos rayos de sol. Aquel largo paseo con tus besos salados me devolvió la vida.

Desde la carretera, un pelotón de “Harley Davidson” rompió la belleza del silencio de tus olas. Ya iba siendo hora de abandonar tus conchas y piedras en el soslayo de tus labios de espuma. En aquel retorno a mi escondite encontré un cangrejo muy preocupado , un transeúnte sesgado que parecía querer avisarme de la inminente llegada de cíclopes domingueros, loros parlantes, voceadores rock star con guitarra incluida. Parecían ignorantes animales en peligro de extinción que provocaron que mis pies se hundieran aún más en la arena por mi pavor al griterío.

Eran ya pasadas las 11. Unos niños se pseudoalimentaban con productos envasados en paquetes de plástico poco ecológicos con nombres yanquis. Agazapada en mi tumbona oía a una mujer vociferando a un hombre tumbado boca abajo., increpándole su falta de atención, insistiendo con una vehemencia temprana inusual su falta de percepción:

“ No sabes escuchar,no prestas atención”, le decía...Ella rozaba al menos los 120 decibelios. El, estatua de sal sobre una toalla: ni contestaba.

Nadie parecía estar preocupado por ningún virus de 2019...Una embarazada convulsionaba con tos perruna, la familia al completo, incluido el abuelo sentado bien cerquita. A lo lejos, una avalancha de estornudos con "doministiku" despidieron mis reflexiones entre el adiós a tus aguas. El mundo no se acaba aún.




28/07/2020





martes, 7 de julio de 2020

Paz: la paloma









Mucho más famosa que "Yesterday" de los Beatles, más versionada y reproducida que ella es la canción "La paloma" del vasco nacido en Lanciego en 1809, Sebastián Iraider. Siempre es casualidad aunque no lo parezca que la escuchara durante una comida como música de fondo y me recordara el diferente significado de lo que es una paloma en diferentes contextos, momentos y países. El símbolo de la paz, manipulado y convertido a nuestro antojo según las circunstancias.

La historia de la canción cuenta el mensaje de amor de un marinero que está perdido en el mar. Se dice que Sebastián Iradier se encontraba en Cuba cuando la compuso a ritmo de "habanera" junto a otras 25 canciones con el título "Fleurs d´Espagne", entre las que se encuentra la habanera que más tarde George Bizet utilizaría para su ópera "Carmen"(sin saber que era de Iradier),  titulada "El arreglito". Ahí también la mezzosoprano nos dice que el amor es un pájaro rebelde...

Pero volvamos a la paloma...el símbolo de la paz. La canción que fue un gran éxito en su época  fue utilizada para fines políticos de un lado y del otro. Durante la intervención francesa en México fue por un lado,  una de las canciones favoritas de la emperatriz Carlota y a su vez, hecha suya por el bando republicano cambiando la letra para burlarse de la monarquía.  

Durante la época nazi cuenta Coco Schumann, guitarrista y maestro del swing internado en el campo de Theresienstadt, que en Auschwitz le salvó la música y que tenían que tocar la canción de "La paloma" cuando mandaban a los niños a gasearlos en las cámaras...

Hasta Elvis Presley tiene su peculiar versión de esta canción...música en rojo y negro, como nuestra ropa interior con letra que con sangre o sin sangre entra sobre papel mojado por tristezas.