martes, 10 de diciembre de 2019

Navidad 2019








Bilbao sigue con un colocón del 10 con su azul intenso de filamentos Led con bajo nivel de consumo  por las calles. Se venden loterías, turrones y yo... garrapiñada. En el restaurante hablan de Nocheviejas, cotillones y del sorbete de champán que se tragarán en Navidad. Me parece estar viviendo un reality show donde Eleuterio, el libertador, corta el césped donde las olas golpean contra las rocas impertérritas de mi profunda tristeza.
Y tu...enfrente, riéndote de mi.
Navidad, te puedes denominar como quieras, incluso puedes ser o no ser, como Hamlet. Puedes cambiar el valor de lo que digo y transformarlo en un producto de todo a 100  o reconvertirlo en un casi todo a  1 euro. Y puedes seguir lastimándome o parar ya de una vez. Es tu decisión.

Demasiada porquería que limpiar antes del 2020. Molestan los ecologistas, las opiniones enfrentadas; es un mundo donde nadie se pone de acuerdo y todos tienen razón. Aún no hemos echado la "ache" del verbo echar, la a y la o hace tiempo que son enemigas , ciudadanos y ciudadanas...y la oposición de sexos sigue siendo relevante. Pero nadie que sea progresista osa decir que complicamos la palabra en exceso y por si acaso, nos callamos el consejo de la Real Academia de la Lengua o del lenguo.
Y tu...enfrente, cuestionando mis afectos.
Navidad, me buscaste y me hiciste salir desde el pudor y la vergüenza sin poder volver la vista atrás. Con un chasqueo de tus dedos, puedo desaparecer sin comentárselo a Némesis. O puedes solucionarlo, siendo la única forma correcta sintáctica para referirse a un grupo mixto. Es tu decisión.

¡ Me parece que he hecho tan poco en el 2019! No puedo dejar de pensar que siempre podemos hacer más como artistas, como seres humanos..., incluso ir en catamarán hasta EEUU y hablar con Trump. Algunos han fregado mejor la puerta de su casa, aspirando cada rincón y poniendo en las juntas de los azulejos Baldosinin. Otros, seguimos acumulando polvo en las estanterías olvidadas de los manuscritos que nunca verán la luz. Y palabras que nunca se dirán. Abrigos de visón escondidos heredados de nuestras abuelas porque no es decente el sufrimiento animal pero si el consumo desmedido oculto en nuestro vestuario.
Hoy he visto moho en un lienzo sin barniz...y sigue subiendo el nivel de los mares y nos ahogaremos todos juntos sin un Titanic al que aferrarnos o con la lengua seca bailaremos en el desierto el vals de la muerte. ¿Qué se llevará más en el 2070  chaquetón de piel de sabandija o  vaqueros de plástico reciclado?
Y tu...enfrente, sigues sin comprender.

No me importa el mercadillo solidario, las felicitaciones de los fantasmas de la Navidad, incluso podría olvidarme de la Semántica. No quiero revanchas, ni volver a esconderme en un caparazón de hikikomori por miedo a la vida.Si tu quieres, me comeré el puñetero turrón por ti, sonreiré, quemaré acebo en peligro de extinción en la chimenea para que aleje a los demonios y espíritus malignos...y  pondré muérdago  en la puerta de mi casa para poder encontrar en un beso contigo esta Nochebuena, el verdadero amor para toda la vida.

martes, 3 de diciembre de 2019

Plegaria









Quiero... que me descubras poco a poco, como quien destapa pausadamente una tela sobre un lienzo cubista de Pablo  Picasso y que analices lo que crees que ves, despedazando hasta el último fragmento de mi cuarteado óleo por el tiempo, desde el perfume de bergamota de mis cutículas hasta lo que nunca te cuento.

Quiero... que descifres mis pensamientos, que averigües lo que ni yo misma comprendo de mi; esas reservas en mis expresiones sosegadas, las frases sin punto final y la intimidad de mis ojos ruborizados, que no saben a donde mirar cuando están cerca de ti. Te pido, de esta manera,  grafología pura y dura de mi último acento esdrújulo, de aquel matiz en mis suspiros.

Quiero... que me descubras, me pesques como a una sirena en celo y que luego formules con seguridad: " Elemental mi querida Watson", mientras posas tu pipa, al lado del whisky seco sobre la mesa de caoba, arqueando tus cejas con expresión infalible, solicitándome que interprete para ti al violín el preludio de la partita nº3 de J.S.Bach. 3 minutos 33 segundos de mis circunstancias en tus manos. Mi vida entera también, si tu la quieres...

Quiero... que te equivoques, como casi nunca te sucede, y que no puedas descodificar jamás la clave que rompe mi coraza, escrita con contraseña  mutable, como el informe del meteosat.
Y si, lo que yo más  quiero...es que te desesperes de amor por mi, que escarbes en los rincones depositados de mis misterios recónditos y que te derritas de ternura y pasión fusionado en mi desorientada alma.

Y esto es una plegaria estéril, enterrada en Baker Street hace ya más de una década...



martes, 26 de noviembre de 2019

Un día cualquiera







 Paseando, como si fuera un aviso, me digo, hoy no es un día cualquiera. Remotamente oigo el eco del sonido de los disparos de cazadores en las montañas. Les habrá tocado a  unos pobres pájaros con  mal agüero, pensaba. Y entonces, de pronto, después de la última estampida, lo dejaste bien claro.
Te costó decirme que habías dejado de quererme, pero lo hiciste. Y yo..., que nunca hubiera sospechado que llegara esa revelación tan honrada, decaí en un silencio de penumbra.
Enorme esfuerzo por tu parte, pero ya lo soltaste.

Solo temo que quieras acostumbrarme al desafecto y que no te importe mi fastidio. Te veo capaz de estropearme el gusto de tu indiferencia quedándote a mi lado y comerte una barra de pan completa abriendo el buzón de correos de tu boca, mientras el borde del puño de tu camisa amenaza una mancha rozando el borde del plato repleto de salsa de caracoles. Puedes ser experto en aburrirme la vida años y años con un candado de televisión y sexo obligado porque eres como el gitano señorito: te gusta el fútbol y el boxeo.

No ha sido un instante cualquiera. Te has descubierto sin pamplinas ni disimulos, sincero y espontáneo. Lo has manifestado con descaro, tras los efluvios del histrionismo inicial, con la risa floja esa que tienes y las tonterías que te incapacitan. Finalmente, lo has dejado más claro que el agua: no te intereso lo más mínimo. Ya no te gusto.

No, hoy no es un día cualquiera..., y yo, entre compungida y curiosa con la novedad, me preguntaba, ¿ cómo será el amor y qué se dicen las personas que se aman? Y cuando ya alguien me lo iba a explicar, de repente, me desperté.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Recuerdos







Recuerdo que me gustabas mucho más antes, cuando la sorpresa se manifestaba en tu rebeldía frente a la soledad y cometías estupideces. Es verdad que la vida no estaba tan planificada por el sopor del orden y concierto,  y telegrafiabas al enemigo la estrategia de campo componiendo lo más ridículo que se podía hacer.

Recuerdo ese olor a dejadillo...,a chute de adrenalina imprevisto, ese era tu encanto; cuando las locuras y las cavilaciones atolondradas, ( yo diría sinpensares si existiera esa palabra), dominaban tu melancolía de tristes días sin amor pero llenos de esperanzas vacías de lógica.

Lo más bonito de mis recuerdos de ti me llevan a un eco lejano de tu voz de tenor lírico spinto. Cantabas canciones  mucho más atractivas con esos ojos vidriosos de juergas acumuladas y ese deje cansado como de tango arrabalero, conquistando lo inalcanzable desde montañas y monumentos etéreos.

Ahora no, ahora tienes el tacto colorido de una poltrona Chester de piel de primera. En Navidades probarás turrón del bueno y polvorones Felipe II, seguro, en un intento de ser familia acomodada en un ambiente opulento. Pero ya no serás siquiera, ni el hombre fatal que cantaba Garry Owen, ni el capo de los solitarios olvidados en las callejuelas más oscuras, ni el auxiliar de mozo de taberna de las golondrinas de Becquer.

No, ya no. Ahora serás lo que decidiste ser aquel día cansado de la espera de la estabilidad anhelada, cuando añorabas un beso oportuno, una dificultad saltada con trampolín facilón y te quedarás allí, en la otra esquina decorada con fin-fan-fun, como un muermo conforme, masqueteando un trozo de amor suculento, de rancio abolengo, mientras te paseas pensando con qué dentífrico te limpiarás los dientes luego.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Vaciarse o llenarse




De vuelta a casa, sonaba en la radio, la sonata Appassionata para piano nº23 de un tal Beethoven. Fluía con sus progresiones ascendentes y descendentes, con sus ornamentaciones. Detrás quedaba el paisaje de un Bilbao lluvioso, más frío y gris de lo habitual. Mis ojos, en su linea.

En la curva, los contenedores de basura, nuestras impurezas y desechos se acumulaban como siempre...Al final, nos vaciamos, desechamos lo que no queremos, y lo inservible acaba todo en un container, con aquello de la vida que no necesitamos.

Al llegar a casa, decido extrañamente despejar los cajones de mi despacho y aparece, aquel ticket por un café gratis (celosamente guardado), de un área de servicio de la puerta de la montaña, quizás por si algún día regresaba. Al cabo de un tiempo, pienso, todo terminará en el fondo de la papelera decorada con el mapa de Hendrik Hondius...

Y así, la copia del recibo de la tienda de Stradivarius, el pack de 6 botellines gratis de cerveza San Miguel, el mapa de Córdoba con su almanaque, el vale promocional de 5 Euros de El Corte Inglés, el bono de descuento de 1,20, el cargo por la almohada cervical, la matricula del examen al que nunca me presenté, el prospecto de "Tengo artrosis", las entradas al teatro de Globalcaja y las del homenaje a Joaquin Rodrigo, se despidieron en el fondo de la bolsa de plástico.
No sin una cierta emoción en mi garganta, rasgo una maravillosa factura de 111,50...también cae a plomo hecha una bola, la carta de postres de la calle Romero nº16,  con la de la gasolina sin plomo de Santa Cruz de Mudela y la factura simplificada de la mesa 107.

El importe de aquella carta certificada sigue a los 2 euros de descuento para la botella de vino reserva 3/4 litro con el 20% de descuento en limpia máquinas, aceite de maíz y helados veganos. Acompañándome, entre la montaña de papeles, escucho a Glenn Gould que interpreta para mi el Contrapunctus XIV de otro señor llamado, Juan Sebastian Bach.
El justificante de pago del carburante en Itziar con la botella de Font Vella transporta mis recuerdos a aquella oscura tarde de otoño en Baiona mientras arrojo el papel del cortador de pelo gratis hasta agotar existencias del 17 de marzo de 2019; junto a la almohada viscobambú de Flex y los 7 euros de descuento en la compra superior a 70 euros.
Lástima...también aquellas sábanas de promoción de algodón 100x100...
Lo multiplico, me sale 10.000.

Imposible vaciarse  aún de tanto consumo y de tanto árbol desperdiciado en impulsos mercantiles y económicos. Imposible no enternecerse con un papel atesorado,... más de uno bordado por las lágrimas del tiempo o por fluidos perfumados, con un bello recuerdo de una tarde incompleta con aroma a Calvin Klein, sidra, cacahuetes o chocolatinas.

Me contengo vacilante ante la hematrimetría y su fórmula leucocitaria con el análisis de Bioquímica, mis años de servicio sobre un reconocimiento médico, la factura de la electricidad del mes pasado, el impuesto de Hacienda de 2018, mi plumilla para caligrafía, mi block de notas, el llavero de La Gomera, la caja metálica de los biscuits Rosé de Fossier...y con el boli robado del hotel.

domingo, 27 de octubre de 2019

El silencio del penitente







Se secó el romero, se murió como un misterio. Contando sus pestañas con calma así, cual pétalos de eguzkilore, se me pasó la tarde y llegué a la noche cruzada por la calma.

Y paseaba por tus campos en ese final azul rosáceo que se agotaba, donde el vacío eran cables eléctricos sin zorzales posados para cantarme un epitafio.Ante mi asombro,  un pequeño murciélago volaba cerca del puente en un otoño más cálido de lo habitual.

Las palmas invasoras saludaban al ejército de aviones que rompían la contracción del silencio. Un tímido pájaro temblaba entre sombras y las luces de las águilas de hierro se paseaban altaneras rozando con su sonido de decibelios corrompido, el último domingo de octubre.
¿Sabes?... La noche está tan azul, azul.

Se me pasó el día entre redes de hojas y arbustos. Y el romero penitente dejó su último aroma entre mis dedos deseándome paz, amor y prosperidad.

martes, 22 de octubre de 2019

Tu tarde







Si yo también, como decía Jose Luis Borges, resbalara " por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive ", mis ojos dejarían de respirar tus horas perfumadas cuando se mueven tan sigilosamente a mi lado.
La perseverancia no tiene nada que ver en esta lucha con condena similar a la de otros juicios impugnados por la no violencia. Estamos en continua guerra comandados por los intereses de los particulares, de unos pocos y da igual quien muera, quien viva.

Sí que me agoto de luchar, pero persisto. Y en ese cansancio, se funden mis recuerdos adormecidos de amapolas, también la tristeza de ver que nada cambia con la injusticia de la vida, que nos regala lluvia ácida o deshielos en el Ártico.

Adoro la perseverancia de los locos artistas que anhelan deslizarse dentro de la belleza, y derretirse en sus pensamientos y que el cansancio o la pereza nunca les contenga seguir amando.
Me llaman demente. Pero demente es el que sucumbe ante el poder, la avaricia o el orgullo de la dominación. Luchadores locos, a pesar de las mordazas, denuncian la tiranía o lo injusto con su arte, sus palabras, su música.

Y eso si que tiene poder y duele...
Lo más hermoso de la vida es que mis vísperas, mi ocaso, mis amaneceres, siguen siendo para ti.
Amo tu tarde.