domingo, 17 de marzo de 2019

Los caminos del amor







En 1940 Francis Poulenc compuso "Les chemins del amour" un precioso lieder con letra de Jean Anouilh (1910-1987), escritor de ascendencia vasco francesa, nacido cerca de  Bordeaux.
La canción fue dedicada a una cantante llamada Ivonne Printemps, actriz e interprete de operetas. Sorprende Francis Poulenc, conocido por su atonalismo en esta canción romántica y lánguida donde se interpreta un significado del amor doliente y dramático que evoca los tiempos pasados.

"... Radiante alegría desvanecida
voy sin encontrar rastro en mi corazón
los caminos de mi amor, los voy buscando todavía
caminos perdidos, ya no existís
Y vuestros ecos son sordos.
Caminos de desesperanza
caminos de recuerdo, caminos del primer día
Divinos caminos de amor..."


Es curioso el tenaz fustigamiento que recibe el Amor a lo largo de la Historia del Arte. Interesante tratamiento de una pasión que atrapa y que en vez de satisfacción y placer produce dolor y pena. Cocaína en vena parece el amor, que daña y se apodera de nuestro débil espíritu.
Es por eso,quizás, que la alegría del Amor se me manifiesta más interesante y atractiva. Y la evocación del pasado ni me atrae ni me sirve.
Los caminos del amor no deberían de ser amargos y los recuerdos pasados tampoco,aunque hayan sido dolorosos.
En todas nuestras crónicas pretéritas hay un regalo oculto. Desenvolver ese obsequio de la verdad de la vida nos hace apreciar que el daño sufrido puede conducirnos al verdadero sendero del Amor.

Cada segundo del presente, del hoy y el ahora armonizado en modo mayor devuelve la sonrisa y la esperanza de que el verdadero Amor existe.

"....Radiante alegria que se asoma
voy encontrando su rastro en mi corazón
los caminos del amor, se muestran ante mis ojos
caminos hallados, que siempre existís
Y vuestros ecos son sonoros
Caminos de esperanza
caminos del presente, caminos desde el primer día
Divinos caminos de amor..."

domingo, 10 de marzo de 2019

Del dolor artístico



La intimidad del dolor es una recámara oculta donde nadie sabe, ni nadie escucha.
La reina de la tristeza le ha puesto nombre a un manto de cuartos de luna calcificados en una noche sin estrellas.
Ese desasosiego ahogado por la ignorancia externa, se llama desesperación  y posa su mirada sobre cajas de pastillas con lágrimas de soledad.
No tiene miedo a la muerte, solo a la vida.
¡Qué pesado se puede volver el tiempo que nos queda!

Y luego...queda saber el porqué un ánima flota en aquella alcoba del silencio, entre flores, vacíos amarillos de notas musicales perdidas en el aire.
Unas desnudas palabras sobre un papel: " No quiero llorar más" .

Isabel 2019

Dedicado a Robin Williams, Hugo Wolf, Robert Schumann, Mariano José de Larra, Ernest Hemingway, Vicent Van Gogh, Emilio Salgari,Janis Joplin, Virginia Woolf,Waldo de los Rios, Cristian Ferras, Whitney Houston, Curt Cobain, Pedro Armendariz, ....un muy largo etc con su comentario final...
Con lo majo que era, pues no parecía, claro, era bipolar, tenía psicosis, estaba mal de la cabeza, normal le dan a las drogas, pues si lo tenía todo, no se cómo no nos lo contó que estaba tan mal, si había confianza, pues fíjate que yo no sabía que tenía fobias......
Los lamentos antes, no después.






domingo, 24 de febrero de 2019

Del tiempo y las horas







Dicen que en un arrebato de pasión, Roberto Cantoral escribió y compuso la canción "Reloj no marques las horas", después de un  especial encuentro amoroso condenado a la separación por la distancia.

La lucha contra Cronos es un eterno dilema y un tema muy utilizado en todas las Artes.
 Federico Chopin fue un tanto inexacto en su "Vals del minuto", pudiendo oscilar, por ejemplo, entre 1. 47 o 2.15, dependiendo del intérprete. Moldeable como un reloj blando de Salvador Dalí.

Largo, Largheto, Adagio, Andante, Moderato, Allegro, Presto, Prestissimo...y más agogias
inventadas por los autores, ligadas a la expresividad, a partir del Romanticismo musical,con indicaciones precisas como "Lento y doloroso", por ejemplo,  en la Gymnopedie nº1 de Satie o el "Andante religioso ,dulce con suavidad" en la Meditación de Thais de Massenet.

El Big Ben de Londres se me aparece, simétrico en mi aula del instituto.
Me pregunto qué tipo de bomba de relojería le estalló a Peter Pan cuando abrió el regalo sorpresa de Wendy, enviado sutilmente por el Capitán Garfio (personaje de cuento perseguido por el Tic-tac del cocodrilo que se zampó su brazo), o el horario de quedada con la Reina de aquel conejo de "Alicia en el País de las maravillas", siempre obsesionado con su tardanza...


Pues si, "El tiempo pasará"...nos cantaba Sam en "Casablanca" o el violinista, Stephane Grappelli nos deleitaba con su tema "Time after time" mientras el tiempo nos deja una cortina de polvo sobre los libros, las estanterías y objetos. Y nos toca limpiarlos.

Y yo, mientras , en mi casa,  paro mis relojes para que no marquen las horas, como en el bolero de Cantoral.

Pero no puedo quedarme en la ignorancia, no, mi vecino se encarga de ello.Suena en la distancia tan corta, como si fuera el abuelito de la canción del " reloj de pared" unos machacantes dingdones...sin cansarse de tocar y así,  me recuerda cada noche...la 1, las 2, las 3, las 4...y yo me digo, que parece que algo   hice mal  en otra vida con el tema del paso del tiempo y el karma me lo está recordando.
Indefensa contra el tiempo y las horas.
Isabel2019

domingo, 17 de febrero de 2019

Colores y sombras.













Cuando la ira y las palabras violentas dejan una ventana abierta, las apariencias se desenmascaran.
El fruto del fingido contenido de una vida se disuelve en un soplo de aire frío. La imagen de las horas del trabajo de lo artificial, se diluyen en ese vulgar segundo .

Parece que el sol tiene más luz de lo habitual y el oxigeno se torna sombrío. El perejil está verde.
Pero nadie dice lo que es, ni lo que piensa. Se ha parado el reloj para siempre.

Ajusto las manecillas de las hojas de mis plantas, que respiran el olor a ozono de la mañana y miro con melancolía el ayer. Se que el día va a pasar irremediablemente así de taciturno , y no voy a querer poder acordarme de nada que me evoque un luto por el qué dirán. Tengo que podar las rosas.

Tus ojos de mil colores, aún reflejados en mis pupilas entretienen mis pensamientos. Tengo dudas sobre sus tonalidades porque no me dejas mirarlos . Eso sí que es preocupante..., mucho más que gritos y desprecios que no tienen solución. Lo tuyo si se puede resolver con la luz adecuada.Quizás tenga la ocasión de atraparte en esa milésima.

Se oye un llanto. Mientras escucho el silencio, calculo el tiempo que tardaré en robar tu verdadero fulgor para que sea mío. Pienso que necesito llevarlo al bosque encantado de mis ojos para interpretar tus destellos con mi música del mañana.

 Es más fácil tararear colores que  sombras, los gritos ya no se escuchan.


Isabel 2019

domingo, 10 de febrero de 2019

De lo bello en lo flexible



Ser flexible como el bambú, recomiendan los sabios orientales. La elevación y crecimiento del bambú es extraordinaria y a pesar de su aparente fragilidad puede soportar hasta los más fuertes vientos.
Aquello que no es rígido, en términos musicales, permite una interpretación abierta y también dúctil.
Las frases tienen  posibilidades en su entendimiento. No hay dos músicos que toquen una obra igual, puesto que en su lectura, han apreciado diferentes matices, velocidades en su dicción y otras cuestiones estéticas.
 Y eso es lo bello de la música y de cualquier arte: la tolerancia y la elasticidad.

Si el arte  aparenta tensión o es estricto se transforma en un monstruo agarrotado por las normas y no conmueve el alma. La misión del artista es buscar incansablemente la belleza en la creación por medio de la flexibilidad, la suavidad en la plasticidad imaginando un algo diferente o propio pero pleno de tolerancia.

El Tao Te Ching hace una referencia a esta bella cualidad en el versículo 76 en el que la reflexión personal es la conveniencia de tomar la decisión de ser fuerte siendo blando y flexible, en lugar de ser intransigente e inflexible, quebradizo y duro.

"El hombre nace suave y débil;
al morir, está duro y rígido.
Todas las cosas, incluso los árboles y las hierbas,
son blandas y flexibles cuando están vivas,
y secas y quebradizas cuando están muertas.

Así pues, la rigidez es la compañera de la muerte;
la flexibilidad es compañera de la vida.
Un ejército que no cede
será derrotado.
Un árbol que no se curve
se partirá con el viento.

Lo duro y rígido se romperá;
lo blando y flexible perdurará."

(Tao te Ching.ver.76)


domingo, 3 de febrero de 2019

El mísero arte que no vende









Erase una vez una minúscula galería de arte en la que solo había  dos cuadros.
Ninguno de los dos tenía título. Ninguno tenía precio. En el primero se leía:

"Cuando dejas una puerta abierta, puede entrar cualquiera...
Se me olvidó cerrarla, dijo una muchacha, pero no me importa que esté abierta.
¿Acaso no sabes que está rota?, preguntaba alguien, ¿Acaso no sabes cómo cerrarla?
Y ella contestó, se quedó permanentemente abierta cuando se rompió."

En el segundo ponía:

"Sería un ejercicio fútil y a la vez dañino, dar un alma sin valor,
no equiparable a ti, pues soy la insignificancia.
Sólo mereces belleza, pureza,
 no rabia y frustración.
Te puedo dar palabras, incluso mi amor silencioso a ti,
 pero nada más que te pueda importar."

Una mujer explicaba así estas obras con voz cansada:
Lo insignificante, puede ser humilde, pequeño, también despreciable, cursi o ridículo. Increíble que dentro de una nimiedad pudiera haber significados tan dispares.
Despreciamos una porción de tierra pensando que tiene más valor que una gran extensión, sin saber que el tesoro oculto puede estar en lo desdeñable.

El modesto, se considera sin importancia. La primera subestimación personal, sin embargo, proviene muchas veces, de nosotros mismos y no tenemos el suficiente amor propio como para valorar nuestra propia tasación. Se  estima generalmente, qué ganancia se puede obtener de beneficio de cada producto. La riqueza por la riqueza.

Dar por dar, no se lleva. Es de tontos. La generosidad es una cortesía  de los torpes de espíritu, de esos inocentes confiados, ridículos insignificantes. Podemos dar palabras, igual algún pensamiento, incluso contar algo íntimo.Pero no podemos dar nuestra alma, porque lo inalcanzable,  es demasiado para nosotros.

domingo, 27 de enero de 2019

Sorpresa














Tener un as escondido dentro de la manga es una de las sorpresas más interesantes del Arte de la magia. Es importante en la vida tener también, la respuesta preparada para desenvolverse en una situación embarazosa. Difícil es, sin embargo, tener a mano algunas veces, una salida adecuada para solventar un peligro o un desencuentro, esa frase o esa determinación para sacar adelante un momento desgraciado.

La imaginación siempre es fundamental. Me viene a la cabeza, una de las escenas de cine de pronta respuesta  en la película "Annie Hall", donde Woody Allen saca de detrás de una puerta a McLuhan para callar un debate cargante en la cola del cine y finiquitar una conversación estúpida. Y termina mirando fijamente al espectador diciendo, la vida debería de ser así, ¿verdad?. Pues si.


No estaría nada mal tener ese recurso , cuando hablan de gente que ya no está aquí para debatir sus ideas,y tener la capacidad de poder resucitar a los muertos y convocarles en ese preciso momento, como remedio del Doctor Peroles,cortando a rebanadas esas conversaciones estériles que nos regalan a diario vayas donde vayas.

Por otro lado, cuando no tengo escapatoria y me encuentro atrapada en alguna encerrona verbal, respiro, vuelvo a respirar e invoco con frecuencia, a uno de mis mejores recursos: el conejo de la chistera, ese fiel aliado, ese que aparece ¡zas! de la nada, factor sorpresa surrealista, ante un enemigo perplejo por la visión potente de unos dientes afilados que atacan directos, sin piedad, a la yugular .
Pero no, no se persona.Y como diría Porky Pig ,sin más, eso es todo amigos. Seguimos respirando.

 De esa manera en mi cuento personal , titulado,  "Alicia en el País de 007", mi  peculiar arma secreta, salida de mis entrañas, no aparece. Ya me gustaría que hablara por mi cuando yo enmudezco de horror, de azoramiento o de vergüenza ajena . Aunque para mi regocijo interior, es a ella a la que sigo recurriendo en ocasiones, pidiéndola por piedad que se manifieste , y replique con desenfado todas esas cosas que no me atrevo a decir y que pasan por mi mente constantemente.