martes, 21 de abril de 2020

Melodía de amor










Herida de muerte estaba; se presentó un vacío a la vuelta de la curva. Revelaciones divinas con resonancias mórficas me explicaron qué canción estabas escuchando, qué color teñían tus pensamientos y qué formas querías para abrazar tus propósitos.

Yo, mientras, era el parking subterráneo donde el innombrable ADN de tus labios me expresó las inquietudes de mis ojos.Hasta el más desconocedor de la técnica de los arpegios cruzados sabía que tanto poder de seducción no podía ser saludable porque cuando te abraza la flecha, como un portazo de golpe, te duele el martirio en el pecho con nombre de amor sublime para siempre.

Soy parte de aquel pelo corto rubio  rizado de unos 4 centímetros y medio sobre tu solapa, en aquella bata de tu pijama, haciendo una ese sinuosa, alargada en su punta.
Ahora, de momento, no tienes  más que un plato para comer sobre la mesa, sin postre. El menú del día, tu caricia en el aire, holgazaneando con tu olor áspero ronco inconfundible, esperando a que yo lo lastime en sueños con un beso sobre su nuca.

Pero tú no quieres eso, no...quieres un completo : un todo incluido en el "pack" del viaje. Y escarbas entre cajas de cartón buscando respuestas y salidas. Se lo que soy. Aún no sé qué pintabas en aquella fotografía plena de ideas repetidas y repetitivas, excitado por inquietudes y recelos...dudo que puedas saciarte al beberme tan de golpe.

Continúo, como te decía al principio...herida, sin poder competir con esos tantos otros sabores y olores que rodean tu particular espacio. Porque sólo soy una simple rosa con espinas ubicada a una distancia prudencial de ti para no lastimarte.

viernes, 3 de abril de 2020

Doctor Cañada, doctor en medicina





Eres de esos amigos mágicos...esos, que de repente, saben darte una sorpresa inesperada y te da un vuelco el corazón. Sonó el teléfono , el messenger a decir verdad, y después de más de 30 años sin oír tu voz, fue ese placer inesperado,  hablándome como si fuera ayer, como cuando solíamos quedar a las 18.30  para ir a ver un concierto de la BOS en el Campos Elíseos y luego, tomarnos unas birras en la calle Euskalduna.

Quizás si noté un ligero temblor de emoción en tu voz al principio, al decir mi nombre en diminutivo, pero luego desapareció cuando me explicabas científicamente la situación sanitaria que estamos viviendo con el virus "COVID19". Y ese maravilloso perfil tuyo de profesional como la copa de un pino que eres, ocultó brevemente a mi sensible amigo de juventud, ese que tenía unas gafas oscuras, el que se reía conmigo de chistes malos, el de los ojos chispeantes (vaya usted a saber qué escondían cuando me miraban), el de la lengua afilada, irónica y alegre... menos cuando estaba apesadumbrado por las circunstancias de su vida. Aquel cómplice al que pedía consejos cuando nos tomábamos unas copas escuchando buena música de jazz en Las Arenas o jugando al billar en Algorta. Si, aquel amigo que se enfadaba si yo desviaba mi mirada atraída por un sujeto emperifollado con "jersey de picos" de dudosa hechura casera.

Transcurre tu vida ahora, en otros negocios, a vueltas por Camerún o por otros lugares de África donde te sigues vistiendo tu bata blanca de colaborador jubilado. Te lo dije hace tiempo: estoy muy orgullosa de ti.
Seguro que sigues mirando por el microscopio mocos verdes, salivas, hasta el moho del pan de hace una semana que no te comiste. Y no será por mala gana en el comer, no, de Euskadi eres doy fe, que además de la medicina te gusta el buen yantar.
Eres un noble caballero que defiende lo que cree y en los que cree. Amigo hasta el final, quizás conmigo un amor imposible, irrealizable, platónico...eso decías tú de mi el otro día en facebook, con tu mejor estilo de Heathcliff en "Cumbres borrascosas". Si, ahí estás tú, tu esencia: el hombre que cavila, escribe, habla, lucha, ese hombre que pelea por lo que merece la pena y cumple años dejando un rastro de luz por donde pisa con su generosidad.

Siempre cuentas que me conociste tocando el doble concierto en Re M de J.S.Bach...el caso es que no me acuerdo muy bien por qué nos hicimos tan amigos. Lo cierto, es que perteneces a una parte de mi vida que me marcó como lo que soy ahora. Me sigues llamando dulcemente por un seudónimo que ya no utilizo...pero que me gusta cuando tú lo pronuncias en la intimidad, como el otro día, porque me haces volver a recordar quién era y de dónde venía, pero lo mejor, es que me recuerdas que las personas no nacen, sino que se hacen.

¿Sabes lo que más me gusta de ti? Que mucho bla, bla, bla...pero eres un romántico, R_ _ _ _ _o.

martes, 31 de marzo de 2020

Cifras primaverales 2020










Desde que sucedió el problema con el numerónimo Y2K, cuando por omitir la centuria se produjo el fenómeno llamado "Efecto 2000", el mundo no había vivido tal espanto a la incertidumbre.
Aquello fue un tiempo en el que se temían las consecuencias de lo que un simple número podía provocar: fallos en plantas de energía atómica, colapso de comunicaciones móviles, tarjetas de crédito inservibles y un sinfín de aparatos de tecnología diversa que quedarían obsoletos o inservibles.
Sálvense quien pueda decían algunos sensacionalistas, incluso había quien proponía la construcción de "bunkers" para salvar a los más listos.Si...El año 2000 pasó y nos tomamos las uvas, muchos con miedo, otros con estoicismo.
Ahora ha llegado otro número con siglas que nos asustan...COVID19, el acrónimo del inglés Coronavirus disease, 19, porque surgió o se detectó por primera vez en diciembre de 2019 en Wuhan (China). Un virus contra el que no hay vacuna, que provoca una enfermedad respiratoria aguda. Una neumonía.
Los números bailan desde entonces una danza macabra al ritmo de Saint Saens, marcando rutas por el mundo. Ascienden, descienden, se mantienen o se vuelven a recuperar...y vemos muchos muertos, con colapsos en todas las infraestructuras sanitarias del mundo con impredecibles consecuencias. Otro guarismo...sin fecha de caducidad.

"Quedarnos en casa" es el tratamiento que recomiendan los dirigentes para aislar y frenar al enemigo.
Y yo aquí sigo, persistiendo, asomada a mi ventana a veces, pensando en lo crudo de la situación, las vicisitudes de mi propia vida, los problemas de mis familiares y amigos... mientras otros, arriesgan su vida por nosotros en Sanidad, transporte, limpieza, ayuda domiciliaria, supermercados..., todo lo que está involucrado en la supervivencia humana. GRACIAS.
Gracias a todos ellos podemos seguir trabajando desde casa, o igual no...Algunos perderán su trabajo temporalmente o perderán su empresa. Y de momento, sólo podemos esperar a que las cifras desciendan, se aplane la curva de esa cúspide que parece el Shisha Pangma a 8.027 metros.

Y con esta triste crónica rompo mi silencio de estos días y mi reserva ante lo impredecible. Mucho ánimo. Quiero volver a veros... y yo también retomar mis pequeños relatos que no conducen a nada.

Martes 31 de marzo de 2021

martes, 10 de marzo de 2020

La duda


 Hace ya mucho tiempo, se perdió por el camino una fase de mi vida. Pensaba que esa secuencia era irrecuperable. En un cruce lleno de dudas, me quedé turbada ante las posibilidades que me propusieron los avatares.

Tú, trabajando esforzadamente en mi recuperación, llevándome por caminos del pasado, enseñándome flashes de felicidad, estabilidad, cariño envuelto en celofanes de plata y yo mientras, mirando la otra cúspide de la montaña, entre un cielo y un infierno de pasiones con experimentos de ciencias que mezclan bebidas con bicarbonato de sodio, zumo de limón y kalimotxos con reserva del 2013.

No quiero renunciar a tu limpia esperanza, pero tampoco a la aventura de escalarte hasta romper la silla de la cocina de Leonard Cohen y cielos si, yo también gritar Hallelujah  porque si, has despertado ese monstruo de la pasión que llevo dentro y aunque no quiera, siento tus labios invisibles esté donde esté acosando mis minutos.

Eres una aventura con un vacío gramatical y yo, una moneda atrapada en el carro del supermercado.
Nadie debería de navegar tanto en mi cuando hago solitarios que no tienen solución.
En la autopista, vuelvo a barajar las cartas y anonadada observo en mi adelantamiento, palillos chinos que se mueven  en un volante sin manos acelerando un coche para intentar llegar a un curso de sexo sin llamar al 112.

Igual no debería preocuparme tanto por nada, pero sigo indecisa.

martes, 3 de marzo de 2020

Colmenas






Pues si..., entre colmenas se escuchan las voces de los vecinos desde el pianissimo al fortissimo... y entre vocablo y vocablo, algunos  pisos deshabitados se transmutan en trasteros de lujo. Las corrientes siguen fluyendo debajo de ese puente cerca de la calle del tiempo pasado, llevadas por su "be water my friend" a otra calle que promete tiempos mejores.

Una palabra suena en la oscuridad, un grito; en un intento de fuga de esa jaula tan grande que un dueño sin permiso traficó para ella.La cocina del carnaval aún no ha terminado. Azotando el viento que todo lo derriba, te propone preparar unas torrijas y no tienes escapatoria.
Llegará pronto el 8 de marzo y la reina de la colmena no puede comprar su libertad. Y suena un golpe seco en la lejanía porque no tenía fuego para flambear la tostada con ron o brandy al gusto. Un suspiro y un lloro ahogado.
La vecina que fuma maría sin dañarse los pulmones les deja unas cerillas. Por fin, el silencio.

En la semioscuridad de mi improvisado spa Hamman, las luces de colores de las velas piensan por mí. Contemplo las gaviotas revoloteando sobre los tejados denunciando mi relajante bañera decorada con cortinones, inmensas ventanas en mi imaginación y el cuadro de una mujer desnuda, que soy yo, en el reflejo del espejo  coronando el ambiente.

Baco, frente a mi, dejaba caer chorros de agua desde su boca y yo de frente, impotente ante la violencia de género atiendo el sonido del ukelele de mi vecina cantando "All you need is love".

martes, 18 de febrero de 2020

La partida









Fui a visitarte un atardecer color violín. Tu rostro impaciente. Las calles llenas de tranvías que marcaban oportunidades perdidas entre sirenas de bomberos y de ambulancias jugando, como si fuera un partido de tenis dobles, premio efecto Doppler. Al fondo, el rastro de un sabor a cicatrices entre olor a marihuana y tablas abandonadas por algún desaprensivo, en aquellas esquinas entre basuras de la oscuridad.

Recuerdo que hace tiempo, cuando cruzaste la antesala de mi vida, oía las voces en francés como ecos incomprensibles que con el tiempo se me han hecho familiares. Ahora parece que todo será más fácil. Cuando me encaminé a tu casa, los estratos del cielo parecían machones que me indicaban en cada tramo palomas escondidas en rombos de pastillas Juanola, entre edificios decadentes de piedra caravista, con escaleras de caracol desgastadas e inseguras. Así es Burdeos, la ciudad del vino.

Y allí te dejé como otras veces, tatareando la canción de qué será será...porque lo que tenga que suceder, sucederá. Ya florecen los almendros, te dijo mi voz esperanza variedad "género menor", calzándome tacones en un esfuerzo de demostrar que estoy a la altura de las circunstancias cuando te digo adiós.

No me marché como vine, estaba más cansada y triste de lo habitual, entre pantanos y cúmulos en el paisaje. Marcaban 21 grados.Un petulante bugatti descapotable de 1926 se burlaba del invierno mientras  me adelantaba... Recordé lo delicioso que estaba el croissant y el pan de pasas y nueces del desayuno contigo.

Estelas limpias de aviones me marcaban la dirección de retorno a casa.

Para mi hija Sophie. Febrero 2020

martes, 11 de febrero de 2020

El espía que me amó








Del amor que ahora tanto se habla yo contaría.... que cuando te enamoras no sabes el porqué, sencillamente sucede.

Me confesó que no podía dejar de contemplarme a escondidas mientras trabajaba delante del ordenador, mientras caminaba con mis libros con mi mirada perdida entre los pasillos, pensando en vaya a saber qué, moviendo graciosamente mis caderas, buceando torpemente con mi miopía o buscando a alguien en la sala. Le atrapé su mirada embobada en el reflejo de la ventana del cristal antireflectante oscuro, fotocromático al ver mi sonrojo ante su admiración.
Me declaró tantas cosas ese día... Y yo le hablé y le pregunté por una canción y una película Skyfall de Adele, a sabiendas de que sus ojos testificaban estar más enamorados que nunca.

Cuando te enamoras, te sientes inútil, abrumado con esa impotencia del no saber porqué.
Pero sencillamente, sucede.

Hoy aún se cómo te gusta provocarme acechándome en mis posturas más complicadas mientras adoras mi fingida sumisión y mis rabietas de la tarde. Me quedo con eso, ese amor imposible, de aquel deseo utópico con aquel espía que me amó: el 007 del amor...y entiendo que la sorpresa en tus ojos persistirá cuando aún me vigilas.